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Periodismo internacional: Imágenes y palabras.

El reciente conflicto entre EEUU e Irán ha permitido el desarrollo de un nuevo periodismo internacional fundamentado en lo complejo y dinámico de la geopolítica, por lo que el periodista debe estar preparado para abordarde manera efectiva y veraz la información. En este caso se trata de una confrontación entre dos de los más importantes actores del Medio Oriente como son el Reino de Arabia Saudita y la República Islámica de Irán, en conflicto permanente por el control de la producción y comercialización del petróleo y el gas dentro de la tradicional hegemonía. Pero también esta situación es expresión de la histórica disputa religiosa entre quienes se consideran seguidores de la doctrina del profeta y quienes reclaman el poder hereditario por vía de sangre, por eso el grafismo del arco sunita liderado por Riad y el arco chiita liderado por Teherán.

Para el análisis y la transmisión de la información por las diversas plataformas de los medios de comunicación en constante evolución, el periodista debe actualizarse en las nuevas técnicas tanto tradicionales como las digitales. El imperativo de la glocalización, donde lo local se hace global y lo mundial parte de lo nacional, debe enmarcase en lo que Humberto Eco exigía con el contexto para cada texto. Por eso, la importancia de someter a un análisis profundo la actual situación del Golfo Arábico Pérsico y la fragilidad generada con los continuados ataques en el mar de Omán contra tanqueros petroleros, hecho que puede significar que una quinta parte de los hidrocarburos del planeta se vean inhabilitados para su transporte a los grandes consumidores por el cierre del estrecho de Ormuz. En este sentido, la presente situación podría significar la inminente subida de los precios del petróleo y una escalada en las tensiones en la región, con proyección global. De esta manera, más allá de la decisión de Irán y Arabia Saudita, está la actitud vigilante del resurgimiento de la bipolaridad entre Washington y Moscú, cada uno moviendo sus piezas en el tablero geopolítico internacional.

Irán y sus aliados Rusia y China culpan al gobierno de Trump de esta crisis, al tiempo que hacen un llamado a los europeos y a la comunidad internacional a hacer valer la vigencia de los acuerdos que buscan salvaguardar la paz y la no proliferación nuclear en la región.

Recientemente, Alemania levantó las sanciones económicas y financieras a Teherán a cambio de la promesa de frenar el desarrollo bélico nuclear del régimen de los Ayatolá.  La UE no acompaña a EEUU en esta materia y en la misma dirección parece apuntar Asia con la reciente visita del primer ministro de Japón a Teherán para mantener el Acuerdo Nuclear de julio de 2015.

Irán ya anunció volver a su proyecto de enriquecer uranio al 20% contra el 3.67% de lo acordado en 2015, además de perfeccionar su sistema de misiles que son en definitiva los vectores de la bomba atómica. El presidente Trump insiste que no permitirá a Irán fabricar armamento nuclear y, por su parte, Teherán insiste en su derecho soberano a la seguridad y al desarrollo nacional. Más allá de los escenarios discursivos, en estos días todo se ha complicado con el despliegue de nuevos contingentes de militares estadounidenses en el Medio Oriente.

Ante estas complejas realidades, el periodista internacional debe contemplar, conocer, manejar, estudiar, respetar, y considera todas las variables posibles en la escena nacional, regional y mundial.

Bajo esta línea,  el periodista debe tener la mayor distancia personal con el fenómeno abordado y evitar la influencia de las propias corrientes de pensamiento, en la difusión de la información.

Como lo afirma Zygmunt Bauman, vivimos en una sociedad líquida, y en un mundo en crisis caracterizado por un desorden mundial. Por ello, el periodista debe manejarse en aguas turbulentas y muchas veces peligrosas, por el inmenso poder y responsabilidad que su palabra y escritura poseen.

Las grandes escuelas de periodismo, cuando forman a estos profesionales en el campo de lo internacional, les exigen a los futuros comunicadores un profundo conocimiento de idiomas, así como también fundamentos de geopolítica y geoestrategia, además del necesario dominio de la historia y la geografía.

Los profesionales de la noticia deben cercarse a las grandes empresas y medios de comunicación además de evolucionar junto a los medios y formas de transmitir la información como la prensa escrita, la radio, la televisión, los portales web, las redes sociales y la multiplicidad de plataformas de vanguardia. Seguir a los grandes pilares de la comunicación mundial y sus reportajes especiales es fundamental. Finalmente, el periodismo internacional más allá de la escuela debe forjarse mediante una labor de formación autodidacta constante, siempre, con el choque de las imágenes y la fuerza de las palabras.

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