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La Cruz Roja y el Derecho de Injerencia

En tiempos de crisis, de conflictos, de guerras, de desastres naturales, de violación de Derechos Humanos o de urgencia por la carencia de alimentos y medicinas, el imperativo de la acción humanitaria es fundamental, tanto en la política interna de los Estados como en su política exterior. Esto, le da una importancia esencial a la Cruz Roja y a la Media Luna Roja, como Movimiento Humanitario de carácter mundial, regional y local con sus tres instituciones: la Federación Internacional de las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y las Sociedades Nacionales, descritas en episodios anteriores.

Cada cuatro años, estas tres estructuras se encuentran con los representantes de los Estados firmantes de los Convenios de Ginebra (Derecho Internacional Humanitario), para una conferencia internacional de grandes decisiones para la paz y el pleno desarrollo del ser humano.

Cada uno de los componentes de la Cruz Roja tiene autonomía y sus procesos institucionales y de decisión, pero todos deben apegarse a los principios de imparcialidad, humanidad, neutralidad, independencia, voluntariado, unidad y universalidad, proclamados en 1965 y que fundamentan la acción humanitaria en todo el planeta.

Recientemente, entrevistamos para el programa “Embajadas y Embajadores” de Globovisión, al presidente de la Federación, el Dr. Francesco Rocca, quien vino a Caracas para respaldar la actividad de la Cruz Roja Venezolana y ofrecer a todos los venezolanos la solidaridad y la asistencia necesaria. Él nos insistía en el caso de la Ayuda Humanitaria para Venezuela, en el imperativo de la neutralidad, la imparcialidad, la independencia.

Las Sociedades Nacionales, y es el caso de la CICR de Venezuela, deben promover la difusión del Derecho Humanitario y la labor de organizar la protección y auxilio en todo momento, especialmente, en materia de auxilio sanitario y salud pública. Aunque estas instituciones son auxiliares sanitarias de los Poderes Públicos, deben mantener frente a los gobiernos toda la autonomía en su funcionamiento con sus siete principios fundamentales.

El CICR tiene una representación en Venezuela y goza de la independencia para la protección y asistencia a las víctimas de los conflictos armados internos o no internacionales, así como también ante otras confrontaciones internas. El CICR tiene el deber de visitar los lugares de detención, con acceso a personas protegidas en las cárceles. De igual manera, deben controlar la aplicación frente a cualquier violación de los convenios humanitarios y ayudar a las familias en el caso de desapariciones. Este Comité también puede participar en negociaciones para la liberación de los prisioneros de guerra.

Uno de los temas más controversiales en la diplomacia de hoy es el de la Injerencia Humanitaria, en razón de violación de la soberanía de un Estado. Empero, hoy, bajo el principio de la dignidad humana y la Responsabilidad de Proteger, el nuevo Derecho Humanitario impone que las acciones de asistencia bajo la responsabilidad de las organizaciones humanitarias imparciales, y así es el caso de la Cruz Roja, no deben ser consideradas como una intervención en el conflicto o como una acción inamistosa. Así lo prevé el primer Convenio de Ginebra en sus Artículos del 64-70. El propio Consejo de Seguridad de la ONU, en diferentes oportunidades, ha aplicado la injerencia en los asuntos interiores de un Estado cuando se trata de violaciones flagrantes a los Derechos Humanos y al Derecho Humanitario, como en los casos de Irak, Libia y la antigua Yugoslavia.

En los casos que la ONU considere como amenazas a la paz y seguridad internacional, se incluyen sanciones diplomáticas y económicas, pero también se puede emplear la fuerza y recurrir a intervenciones militares, para terminar con las violaciones a la paz y seguridad internacional. Estas intervenciones no pueden ser de carácter unilateral sino multilateral y con operaciones para el mantenimiento de la paz, haciendo efectivo el acceso al socorro y a la protección de las poblaciones amenazadas.

Deben ser las organizaciones humanitarias e imparciales, las responsables de hacer llegar la ayuda humanitaria y las partes en conflicto están obligadas a facilitar esta asistencia. Desde 1977, la injerencia de carácter humanitario se ha legalizado y legitimado cuando la población civil de un territorio en conflicto carece de alimentos, medicinas y otros requisitos necesarios para la subsistencia, esto lo establece el Protocolo II de los cuatro Convenios de Ginebra.

Embajador Julio César Pineda

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