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Arde nuestra Amazonia.

Venezuela, como país panamazónico, forma parte del tratado de cooperación amazónica. En este sentido, la tragedia amazónica no nos es ajena. El fuego desatado en toda esta región especialmente en Brasil, ya escapo al marco regional y se ha convertido en un problema mundial.

El daño ecológico es irreparable. Por ello, los líderes del G7 reunidos en Biarritz expresaron su preocupación ante esta catástrofe, que también es suya, y decidieron aprobar una ayuda monetaria de 20 millones de dólares para combatir el mayor desastre ecológico de los últimos tiempos en uno de los pulmones fundamentales para la oxigenación del planeta.

La primera consecuencia del incendio ha sido la liberación en la atmosfera de grandes cantidades de dióxido de carbono (CO2) principal gas con el efecto invernadero el cual incide en el calentamiento global.  Ante esta situación, Alemania, Canadá, Francia, Estados Unidos, Japón, Italia y Reino Unido, y esto lo comparten también Rusia y China, se expresaron en nombre de la Comunidad Internacional, porque no importa donde geográficamente este cada nación, todos sufrirán el efecto devastador de este drama ambiental. Estos países prometieron llevar el tema a la próxima asamblea de la ONU en New York. El presidente Macron en nombre de Francia y de la Unión Europea fue taxativo al expresar “la pérdida del primer pulmón del planeta es un problema mundial”. El Presidente de Chile, invitado a esta cumbre, ratifico el criterio de que la próxima conferencia sobre el cambio climático a celebrarse en Santiago en el mes de diciembre, en la que planteara la necesidad urgente de proteger los bosques y la biodiversidad de la amazonia con grandes proyectos de reforestación.

En reconocimieto a la labor que hemos venido desarrollando desde hace ya varios años, hemos sido invitados a esta conferencia por los movimientos ecológicos de América Latina y la Global Green. En ella propondremos la ratificación de una carta interamericana ambiental, más allá de la Carta democrática y la Carta Social aprobada por los gobiernos del continente. Desgraciadamente la respuesta del presidente Bolsonaro, no contribuye a una solución inmediata al insultar al jefe de Estado francés y a su esposa, y al negarse a recibir ayuda financiera bajo la excusa de evitar nuevos colonialismos.

Los analistas coinciden en que estos grandes incendios de la Selva Amazónica no pueden extinguirse con medidas tradicionales sino que su combate debe enmarcarse en nuevos métodos de prevención de todo el ecosistema y dentro de una vigilancia internacional donde incluso la propia Corte Penal Internacional podría establecer como delito el ecocidio. Esta tesis la hemos defendido en forma internacional dentro del nuevo Derecho Penal Internacional.

En un futuro próximo con el calentamiento global los veranos serán cada vez más prolongados y calientes, con inviernos cortos y templados, recientemente vimos como en la misma Groenlandia un grupo de incendios se prolongaron por 8 semanas. Esto continuara ocurriendo en todo el planeta.

Políticamente, estos incendios también pueden quemar el nuevo liderazgo brasileño del Presidente Bolsonaro, con su anacrónica política ambiental y su aislamiento internacional. Pareciera que está ocurriendo lo mismo con el presidente en campaña Evo Morales que busca su cuarta reelección, por cierta política de complacencia con el sector agrícola y por ciertas leyes y decretos como el Decreto Supremo 3.973 que permite la quema controlada y la tradicional practica indígena de los “chaqueos”, con el sofisma de mejorar la tierra y renovar los cultivos con la causa positiva de las cenizas sobre el terreno. Los ecologistas acusan al Presidente Morales de facilitar la desforestación, incluyendo desarrollos mineros que mejoran la economía del país pero dañan el ambiente, por eso la oposición permanente de comunidades indígenas a sus proyectos desarrollistas.

Venezuela debe estar atenta y preparada mejorando los mecanismos de protección y defensa civil, y además crear nuevos proyectos de gestión ecológica y ambiental en las regiones selváticas del Amazonas y de las cuencas de los grandes ríos. Por eso la constante denuncia de los movimientos ambientalistas ante el daño que puede estar causando el desarrollo del Arco Minero, porque si bien genera oro y minerales preciosos puede estar destruyendo todo un ecosistema en 110 mil km2 de nuestra geografía.

Con este fatídico accionar puede reducirse la gran biodiversidad. Atentar contra el ambiente es un crimen contra las futuras generaciones de nuestros hijos y nietos porque se fragiliza el ecosistema terrestre que es un bien común de la humanidad.

Embajador Julio César Pineda

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