7 / El Mundo / Sábado / Caracas , 14 de Febrero de 2009

BRÚJULA INTERNACIONAL

Israel entre dos derechas

OLÁGUER CHACÓN M.


¿ Cómo interpretar los resultados electorales israelíes de este mes? La ausencia de un ganador claro, así como la dispersión del voto entre varios partidos complica el panorama político del país. Los contendientes principa- les Tzipi Livni y Benjamín Netanyahu deberán reunir a varios partidos para poder alcanzar la ma- yoría de 61 escaños de 120 que conforma el parlamento, que se requieren para formar gobierno.

En todo caso, lo único que pareciera quedar cla- ro es que la sociedad israelí se ha inclinado a la de- recha, por los débiles resultados del laborismo y de Meretz, y sólo queda por determinarse si la ultra derecha o la derecha moderada.

En efecto, Livni, al frente de Kadima (centro) cuenta con el apoyo del laborismo (socialdemócrata) y Meretz (socialista) que lograron 13 y 3 escaños respectivamente, sólo le alcanzaría para llegar a 44 escaños y le faltarían 17 puestos, por lo cual deberá entenderse con los partidos derechistas, Israel Beitenu o el partido religioso Shas, para quienes deberá hacer grandes concesiones.

Este escenario luce cuesta arriba y no se descarta que Kadima pase a la oposición si Netanyahu, del Li- kud, logra un mejor entendimiento con Israel Beitenu o los partidos religiosos, Shas y Lahadut Ha Tora, que aportarían 15 puestos a la coalición. Sin embargo, tampoco esta opción es fácil dados los intereses antagónicos entre Israel Beitenu y los partidos religiosos.

También se podría esperar un gobierno de unidad nacional que integre a los 5 partidos más votados, Ka- dima, Likud, Israel Beitenu, Laboristas y Shas, con una rotación del cargo de Primer Ministro para Livni y Netanyahu, que tendría una enorme estabilidad, importante para la opinión pública. Sin embargo, el gran obstáculo está en convencer a Netanyahu y determinar quién debe comenzar la coalición.

En estos escenarios el proceso de paz parece el más debilitado ya que aunque Tzipi Livni apoya de mane- ra determinante un acuerdo definitivo con la Autoridad Nacional Palestina, para establecer el Estado palestino, su necesidad de mantener una coalición tan compleja debilita su posición.

En el caso de que sea Netanyahu el líder del gobierno, los acuerdos con los palestinos están en mayor peligro ya que durante su primer gobierno, entre 1996 y 1999, se encargó de torpedear los alcances de los acuerdos de Oslo, hasta el punto que el Estado palestino, que debió establecerse en 1998 no ha logrado ser declarado aún.

Quizá, la carta decisiva venga desde afuera, con la actuación de Barack Obama que podría evitar el es- tancamiento de la paz con los palestinos, cuyo panorama político interno entre Hamas y Fatah, luce incluso más complicado que el Israelí.


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